Para una vez que le echas huevos, Gustavo, y casi quedas para cantar ópera. Te van a hacer falta bastante más dentro de poco, en La Batalla de las Marcas.
Cobarde, se te oía gimotear. Recordemos:
¡Quieto, quieto, quieto, que me está jodiendo el brazo!
El caniche sólo quería jugar, hombre, se enfada porque te echas a llorar. Todo el mundo sabe que los animales huelen el miedo y a ti te ha faltado suplicar al perro.
Ha quedado claro cuál es el punto débil de este suicida farsante. Si creéis que este tipo puede poneros en un aprieto, no esperéis a que lo haga: presentaros en La Batalla de las Marcas con un Rottweiler hambriento.
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